| ANDRES CALAMARO BIOGRAFIA |
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| Escrito por RedaccionBBM |
| Sábado, 11 de Octubre de 2008 07:00 |
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Su primera experiencia musical en el mundo profesional arrancó en 1978 con el grupo Raíces, con quien grabó el disco "B.O.V Dombe", aunque fue su inclusión en "Los abuelos de la nada" lo que lo adentró en el mundo de la música para no salir jamás. Andrés no era el cantante oficial, pero empezó a interpretar sus propias composiciones en este grupo. "Mil horas" fue la canción que confirmó que había un nuevo talento en Argentina. Antes de que se disolvieran Los Abuelos, Andrés ya tenía grabado su primer disco en solitario, editado en 1984. Se tituló Hotel Calamaro. A éste le siguió el espíritu romántico de Vida Cruel, en el que ya colaboraba un argentino que triunfó en España con el grupo Tequila y que acabaría siendo uno de sus principales socios: Ariel Rot. Con Ariel incorporado, Calamaro editó "Por mirarte" en 1988. Éste disco, junto a "Nadie sale vivo de aquí", presentado al año siguiente, confirmaron su carrera en solitario, que ya lo presentaba como un sólido compositor e intérprete, sensible, emotivo y original. Por entonces, el apellido Calamaro ya se escribía en los diarios junto a los más grandes del rock en Argentina. A principio de los noventa, Andrés llegó a España con una maleta y un teclado. Respondía a la llamada de su amigo Ariel para montar un grupo con Julián Infante, su compañero de Tequila. En un almuerzo a base de spaguettis, charlaron sobre términos típicamente españoles, y cuando llegó el turno de explicar lo que es un Rodríguez, surgió el nombre de la banda más importante del rock español de aquella década, a la que se incorporó Germán Vilella como batería. Los Rodríguez empezaron tocando en Siroco y otros pequeños bares del madrileño barrio de Malasaña. Deambularon por las noches de la capital con compañeros como Antonio Flores, que colaboró con ellos en "Buena Suerte", el enérgico disco de debut del grupo. Un álbum plagado de riffs, rock en español y una aguda sensibilidad a la hora de los tiempos medios y lentos transmitida por el timbre único de Andrés. La efervescente creatividad y la sintonía que había entre los miembros del grupo en aquel momento contrastaba con la falta de repercusión. Para mantener viva a la banda, se editó un disco en directo, pero la situación era límite, y Los Rodríguez estuvieron a punto de tirar la toalla. Fue entonces cuando llegó "Sin documentos", publicado en 1993. La canción que daba nombre al disco se transformó en su primer éxito, y quedó establecida como patrón a seguir por infinidad de nuevos grupos. Por encima del single, "Sin documentos" presentaba una frescura y buen hacer poco común en los discos de aquellos años. Pese a todo, Los Rodríguez seguían sin ser un grupo con cifras espectaculares, pero comprendían un carisma único. Lo demostraron en 1995 con "Palabras más, Palabras menos", un trabajo flexible, capaz de comprender éxitos comerciales, baladas maduras, rumba portuaria y rock a bocajarro. Con colaboraciones como Raimundo Amador o Coque Malla. Por desgracia, el mejor momento comercial para la banda coincidió con el fin del grupo y Los Rodríguez se despidieron con un disco recopilatorio que incluía éxitos, versiones en directo y maquetas llamado "Hasta luego", que acabó siendo un adiós y el disco más vendido en la historia del grupo. Para retomar su carrera en solitario, Andrés viajó a Nueva York para grabar con experimentados músicos de estudio el disco "Alta suciedad". El resultado, publicado en 1997, presentaba el perfecto equilibrio entre comercialidad y calidad, con composiciones ya clásicas como "Flaca" y "Loco". Si hay algo que define la carrera de Andrés Calamaro es su perseverancia por no repetirse. Así, para su próximo trabajo, se alejó de las grabaciones lujosas, recluido en un círculo íntimo para grabar "Honestidad brutal", un disco publicado como álbum doble, con 37 canciones que muchos tildaron de suicidio comercial. No fue así: Hoy es considerado por muchos como el mejor album de rock en castellano que se ha hecho en este país. Hizo una gira que recorrió España, pero nadie sabía que era la última vez que se le iba a ver sobre un escenario en seis años. La creatividad de Calamaro acumulaba canciones. Muchas corrían por la red y más de 100 se publicaron en 2001 en "El Salmón", un quíntuple disco sin ayuda de trucos estudio, sin aderezos. Fue una canción compuesta junto a Scornik la que sacó de un silencio de cuatro años a Andrés Calamaro. Estadio Azteca fue uno de los tres temas originales incluidos dentro del disco "El cantante", que reconstruía clásicos de la canción latinoamericana con la ayuda del productor Javier Limón y los músicos habituales de Paco de Lucía. Se presentaba un artista más adulto, con mayor amplitud de miras. Cuando muchos lo daban por desaparecido, él apareció convenientemente arreglado para su regreso. Y el regreso fue un huracán transoceánico en forma de disco en directo que acompañó en una exitosa gira de retorno por España y Argentina. Poco después, Calamaro continuó el camino abierto en "El cantante", mostrando su visión del tango clásico en "Tinta Roja". Mientras presentaba este disco junto a sus amigos flamencos , Calamaro arrancó una serie de conciertos de reunión con Ariel Rot, y ya tenía preparado "El palacio de las flores", un mano a mano con Litto Nebbia, pionero del rock en Argentina. Un país que celebraba la vuelta de Andrés a los escenarios y que recientemente lo ha galardonado con el Premio Gardel a la personalidad del año. En 2007 sigue la actividad, y aparte de girar con Fito & Fitipaldis en la gira "2 son multitud" por varias ciudades españolas, graba y próximamente se publicará (11 sept) su nuevo disco: LA LENGUA POPULAR. Doce nuevas canciones, con la producción de Cachorro López, en un disco sorprendente con tal vez el mejor repertorio propio que haya grabado en los últimos años. Andrés Calamaro es hoy un clásico que no se deja atrapar, un paso adelante que respeta las huellas del pasado, un cantante honesto. CHECA Y DESCARGA LOS PODCAST Y VIDEOCAST DE LAS ENTREVISTAS EXCLUSIVAS
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